Precisamente por eso,empecé a sentir el deseo más puro que nunca antes había vivido, porque no me lo tome enserio, ni pretendí enamorarme de aquella persona; y sobretodo porque no busqué nada tras ese juego de miradas que me sugirieron que siguiera durante tanto tiempo prendida en la sinfonía de aquellos ojos. (Incluso mientras lo escribo me parece exagerado, pero es que para mí fué así,... una etapa muy extraña, sinceramente).
Resulta un poco patético que me dejara guiar por las sensaciones, que al parecer, son totalmente secundarios cuando hablamos de .... no sé ni cómo llamarlo. Pero durante medio año se me cortó la respiración cada vez que noté su presencia cerca de mí.Luego respiré dificultosamente y acabé, por desgracia, siendo insensible a su poesía.
Lo escribo con un toque nostalgico, porque rompí con todo el romanticismo y originalidad, cuando estúpidamente, quise que las palabras robaran protagonismo a las miradas. Y en ese momento, fue cuando precisamente, lo idealizado bajó de grado para convertirse en común, y adquirir así el interes considerable que yo necesito para querer conocer a alguien más allá de su caparazón.
Y desgraciadamente,ya nunca podré volver a sentir aquella perfecta y plena sensación, pues ahora nuestra relación se ha bloqueado como un hielo, que a veces decide templarse un poco, pero apenas caen unas gotas derretidas de entendimiento.Y es una verdadera pena, porque de la perfección pasé al interés, y del interés al adiós, o al pasotismo, que es incluso peor.
Pues no es que la idealizara a ella, sino que idealicé lo que ella me hizo sentir, que es muy muy diferente.
