miércoles, 29 de febrero de 2012

musica maestro!

El ritmo del aire ha sido pausado hoy. El viento a veces te canta al oído canciones que pueden sonar raras en princpio,pero que no te disgustan. La brisa marina cose nota a nota una melodía que aun y siendo dificil de tararear, no te disgusta. Porque aunque a tí siempre te ha gustado saber qué vendrá luego, también te gusta este tipo de melodía, que te invita casi sin percatarte, a seguir escuchándola pues no sabes qué nota vendrá luego y la analizas sin pausa.


Te sientes distinta. Distinta en comparación. La Comparación del ayer y hoy son ventajas que tenemos los individuos que creemos en la construcción de una vida feliz. Los que creemos en construcciones individuales, en las personales.

Dos gaviotas vuelan como si no existiera un mañana... y las envidio. Vuelan libres y yo sentada en una piedra, rodeada de gente pero sin un lugar en el que me sienta comoda, las miro envidiosa, las observo desde mi perspectiva superficilamente indiferente.

Una peliroja mirando al mar. Eso soy para todos los caminantes que se han dado cuenta de que estoy aquí. (Otros ni caso). Puede que sean caminantes con los que no vuelva a cruzarme.Así es la vida: la gente va y viene. Algunos se quedan un tiempo, otros ni siquiera se quedan. ¿Con cuántas personas tendré el placer de cruzarme el resto de mi vida?... es un misterio. Hoy seguramente me abré cruzado con unos cuantos que no volveré a ver jamás.... de los que ni siquiera recuerdo ya el rostro. Ellos tampoco creo que recuerden el mío, ni sepan que un día pasaron por mi lado.Yo tampoco lo sabré.

Sería bonita la hitoria de dos personas, que sin llegar a reconocerse, se crucen a lo largo de su vida dos o tres veces. Es bonita esa historia que probablemente suceda día tras día, entre desconocidos conocidos que no saben que se han ido viendo en determinadas etapas de su vida, y que han podido tener la ventaja de comparar. Porque la comparación del ayer y hoy es una ventaja que tenemos los que vivimos conscientemente en este mundo.

Siempre he sido partidaria de que somos individuos más interconectados de lo que creemos. Todos somos pequeños viajeros que tenemos mucho en común. Distintas mochilas, caminos distintos quizás, pero todos viajeros.

Empiezo a sentirme más cómoda en este lugar lleno de desconocidos. Y las gaviotas ya no me dan tanta envidia. Ellas vuelan sin esperar un mañana.... y yo viajo esperando un mañana y más viajeros..con distintas mochilas y con muchas ganas de llegar a tararear esa canción, que como hoy, la brisa nos reta a acertar.

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